Sophy Antonella
(18-11- 2008/18-07-2013)

Aunque lo que contaré no es un episodio
muy agradable, es parte de las experiencias vividas con Sophy Antonella así que
vale la pena mencionarlo. A finales de noviembre del 2009, llegó el cuarto
encuentro de “El club de Schnauzer de Venezuela”. Ese día fuimos con nuestros
dos perros, Sophy Antonella y Walker Esteban. Además de las chucherías, dulces,
refrescos y demás cosas para compartir, algunos de los asistentes llevamos un
regalo para intercambiar, se decidió realizar una rifa. Nuestro amigo Miguel,
llevó varios libros de chistes y entradas para el Show Internacional de Magia
que se presentaría ese mismo día en el aula Magna de la UCV. El show tenía hora
de inicio a las 3:30 o 4: 00 p.m. No recuerdo con exactitud. El encuentro de
ese día se tornó algo largo, bueno comenzó algo tarde también. Creo que algo
tuvo que ver esa impuntualidad típica del venezolano que tanto me molesta. Se
convocan los eventos para una hora específica y la gente se aparece una hora
más tarde, en fin... Participamos en la rifa y Rebeca se ganó dos entradas para el show de magia.
Con las entradas en la mano, los
perros con nosotras, casi las dos de la tarde era casi imposible, poder ir a casa,
almorzar, cambiarnos de ropa y regresar a tiempo para el show. Queríamos ir al
evento, pero era humanamente imposible que eso sucediera. Durante ocho meses habíamos estado asistiendo
al parque casi todas las tardes por lo cual ya habíamos conocido otros usuarios
dueños de perros de todo tipo, tamaño, raza, color y olor. Entre los amigos con
perros Schnauzer habíamos conocido a Miguel y su hermoso perro Charlie, a Claudia
y sus muy guapetones perros Zeus y Paco y a Alfonso con su hermosa muchachona
Kleo con “K”, quien por cierto había hecho muy buenas ligas con Sophy.
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| Kleo, la amiga de Sophy. |
Alfonso
muy amable y desinteresadamente, al vernos en tal dilema, ofrece quedarse con
los perros mientras nosotras íbamos a disfrutar del evento de magia. Aunque lo
dudamos mucho, lo pensamos y lo discutimos mucho, al final accedimos y le
encargamos nuestros perros a Alfonso. Fuimos hasta su casa y nos aseguramos de
que estuviesen en un lugar y ambiente seguro y nos fuimos para el aula magna de
la UCV.
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| El Show de Magia Internacional 2009 |
El evento comenzó puntualmente,
lo disfrutamos, nos reímos, no dio tiempo de comer antes de entrar a la
función, todo parecía ir bien hasta que…. tan solo unos minutos de haber salido
de la función recibo una llamada a mi teléfono celular… era Alfonso. Él estaba
llamando para informarnos que tal como lo habíamos acordado él se había ido al
parque con los perros para esperar nuestro regreso y entregarnos nuestros
niños, pero que en un abrir y cerrar de ojos mientras una persona ingresaba, la
puerta del parque quedó abierta y Sophy se había escapado, había salido
corriendo y se había metido en uno de los edificios cercanos y no la
encontraban. Sophy se había perdido. Al verse entre personas desconocidas para
ella, huyó y no respondía al llamado.
Rebeca como una loca se montó al
carro, lo encendió y comenzó a conducir como nunca antes la había visto,
parecía toda una piloto de carreras. Recorrimos la distancia desde el Aula Magna
de la UCV hasta el parque La Mansión en Chacao en menos de 10 minutos. Eso les
puede dar una idea de la velocidad a la que manejó durante todo el recorrido.
Al llegar al parque, preguntamos todo y luego dentro de nuestra desesperación fuimos inmediatamente
hasta el edificio donde supuestamente estaba escondida Sophy Antonella.
Le solicitamos
permiso al vigilante al tiempo que le explicamos la situación. Él, en efecto
había visto entrar a la perra pero no sabía hacia donde se había dirigido. Con un poco de resistencia por miedo a buscarse
un problema nos permitió la entrada. Comenzamos entonces la búsqueda subimos las
escaleras de las dos torres que formaban parte del conjunto residencial. Yo
alcancé a escuchar su llanto en alguno de los apartamentos. Presumimos que ella
nos había escuchado llamarla y reaccionó con llanto. Corrí desesperadamente
hasta el apartamento donde creí haberla escuchado, la señora que estaba allí
abrió la puerta pero negó haber visto a la perra. Sin embargo, no le creí, yo
había escuchado a mi perra en ese apartamento. Cuando llegamos a la planta baja,
la señora de ese apartamento había llamado al vigilante para reclamarle nuestra
presencia en el edificio. Nos quedamos en la planta baja pero seguimos llamando
a Sophy, tal como la habíamos acostumbrado, ella respondía a dos tipos de
llamados: el silbido de Rebeca y a su nombre, con un tono de voz particular típico
del que se usa con un bebe, ese era mi llamado. Justo cuando ya estábamos a
punto de irnos por insistencia del vigilante… vimos salir a Sophy tímidamente y
al reconocernos corrió hacia nosotras que aún la estábamos llamando. Sin pensarlo
corrimos a cargarla, la abrazamos, la besamos, la olimos y rompimos en llanto
de alegría, alivio y sosiego por haberla encontrado.
Ese día nos dimos cuenta lo mucho
que amábamos a Sophy. En ese momento entendimos que más que una perra, Sophy
era nuestra hija. Era un miembro importante de la familia. Perderla, de esa
manera, habría sido devastador. Fue una terrible experiencia, afortunadamente
con un final feliz. Luego de eso, regresamos al parque, rescatamos
a Walker, quien también estaba nervioso al verse rodeado de personas que aunque
ya le eran familiar, no era su familia. Se alegró al vernos, lo cargamos, lo
abrazamos, lo besamos mucho y nos fuimos a casa. No pasó
de ser una mala experiencia, algo que puede sucederle a cualquier persona.
Aprendimos la lección y seguimos.
Continuará...
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