domingo, 21 de julio de 2013

Sophy Antonella 7

Sophy Antonella
(18-11- 2008/18-07-2013)



El Parto

La fecha del parto de una perra se calcula, según nos explicaron, a partir del día siguiente a la monta. Es decir, si la monta fue el día 6 y 7, se cuenta a partir del 8 y por ende la fecha de parto de Sophy se esperaba  fuese cualquier momento antes o después del día 60 que se cumplirían el día jueves 7 de octubre de 2010. Llegado ese día los nervios ya estaban algo alterados, la espera en ese momento desesperaba.

Sophy nunca estaba sola en casa, desde muy pequeña Rebeca la acostumbró a llevarla con ella a su trabajo. Afortunadamente, allí le permitían llevarla, aun en los días que yo estaba en casa, si Sophy se metía en su bolso al ver a Rebeca arreglarse para ir a trabajar ese día ella iría a trabajar también junto a su mamá. Durante el embarazo eso no cambió, en parte porque no queríamos correr el riego de que entrara en labor de parto estando sola en casa. La idea de que estuviese sola y se complicara y necesitara ayuda para parir y estuviese sola era sencillamente negada, por tal razón ella siempre estaba bajo supervisión. 


Pare ese entonces, y como costumbre desde hace mucho tiempo, los días viernes no me corresponde ir a trabajar. Son días para estar en casa y hacer otras cosas típicas del hogar. Hacer diligencias etc. El día viernes 8 de octubre 7: 30 a.m. Rebeca se preparaba para ir a su trabajo. Sophy estaba particularmente calmada e inquieta a la vez. Calmada porque no mostraba ánimos para ir a trabajar pero inquieta por que daba vueltas y vueltas por la casa buscando un lugar donde acostarse y ningún lugar le parecía adecuado. Ese comportamiento era signo de estar buscando el lugar para parir, tal como nos lo habían explicado nuestros amigos del parque.

Por razones obvias, por inexperiencia y no estar segura de cómo reaccionaría si Sophy comenzara a parir, me quedé muy nerviosa en casa con la recomendación de llamar a Rebeca tan pronto notara algo inusual en Sophy y así lo hice. No recuerdo con exactitud a qué hora sucedió pero  comencé a notar que Sophy estaba nerviosa, no quería comer ni tomar agua y ni siquiera quiso salir a hacer sus necesidades como cada mañana. Solo daba vueltas y vueltas en su cama. Se metía debajo de la cama, jadeaba y babeaba. Mis nervios comenzaron a incrementar, no sabía qué hacer y decidí avisarle a Rebeca.  En tan solo 20 minutos ya Rebeca había llegado a casa. Llegó e inmediatamente cual cirujano a punto de realizar una operación entró al baño se lavó las manos y fue a la habitación donde Sophy había escogido parir y comenzó a acariciarla y hablarle tratando de calmarla.

A las 9.16 a.m. de la mañana del día 8 de octubre del 2010, nació el primer cachorro hijo de Sophy Antonella y Zeus Ignacio. Fue un varón que pesó 180 gramos y que identificamos con una cinta de color azul. A las 9:59 nació el segundo cachorro, una hembra que pesó 190 gramos que identificamos con una cinta rosada y llamamos Paquita en honor a su hermano paterno, el gordo Paco. A las 10: 24 a.m. llegó otra hembra que pesó 190 gramos e identificamos con una cinta de color rojo. A las 11:34 nació otra hembra con un peso de 180 gramos como el macho y que se identificó con una cinta verde. Tal como había indicado el eco que se le practicó a Sophy y en el que se veían cuatro cuerpos, habían nacido cuatro cachorros. Ya algo descansadas pensamos que el parto había terminado, pero no fue así. A las 11:51 de la mañana llegó al mundo el quinto y último cachorro, otra hembra que pesó 120 gramos y que se identificó con una cinta de color amarillo. Fueron en total cinco cachorros, un macho y cuatro hembras. Todos en buen estado, completos y, aunque en apariencia algo asquerosos, hermosos como los padres.   

Sophy se comportó como una campeona, fue muy valiente, al principio estaba algo desorientada y parecía no saber qué hacer pero luego reaccionó y respondió a su instinto de madre. Los limpió, les quitó lo que debía quitarles, se comió la placenta, e inmediatamente los amamantó.


Fue una experiencia única, maravillosa, que nos llenó de miedo y nerviosismo pero que luego nos proporcionó mucha alegría, emoción y orgullo. Sin duda otra gran aventura extraordinaria en la vida de Sophy Antonella, nuestra hermosa Schnauzer miniatura.  



Continuará...

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