martes, 30 de julio de 2013

Sophy Antonella 20, Walker y Stephy

Sophy Antonella 
(18-11- 2008/18-07-2013)

Sophy, Stephy, Walker y Dasha esperando las salchichas

Sophy Antonella, Walker, Stephy y los paseos al parque La Mansión

Sophy, Stephy y Dasha
El paseo al parque La Mansión se iniciaba desde el momento que salíamos de casa. Los perros sabían que irían al parque en el instante que el carro llegaba a la puerta de la casa para recogerlos.  Sus gritos se escuchaban en toda la calle. Debíamos preparar todo un kit de paseo. Bolsas para recoger el popó (así lo llama mi amiga Claudia),  botella y envase para servirles agua, correas para sujetarlos en caso de llegar algún perro agresivo al parque, al momento de necesitar tenerlos controlados o por cualquier otro imprevisto.  
Durante el viaje al parque, pasábamos por varias zonas realmente congestionadas. La avenida Sucre, la Baralt, la Cota Mil y finalmente la principal de la Castellana. Era casi una hora de viaje para llegar al parque (en temporada normal). En ocasiones, para premiar a los perros por su buen comportamiento y, a nosotras por la paciencia, llegábamos hasta la calle que baja del Parque Infantil El Caballito en Chacao, en esa esquina se ubica un carro de venta de perro calientes. Allí llegábamos y a veces nos comíamos unos perritos antes de ir al parque, pero lo mejor de ese momento era que el señor de los perros calientes nos vendía las salchichas solas sin pan para que los perros también comieran y no estuviesen solo saboreándose de vernos comer a nosotros. 
No siempre comíamos perros calientes, en frente de esa esquina hay una venta de frutas, donde también venden jugos de frutas y otras cosas.  La tizana que venden en ese lugar es bastante rica y un detalle especial es que no le colocan colorante como lo hacen en otros lugares.  Pero, lo que siempre sucedía era que los perros se comían sus salchichas.  Los perros nunca hacían sus necesidades en el carro, nunca se vomitaban por las vueltas o el tiempo, nada, sus comportamiento es realmente ejemplar.   

Dasha y Stephy en Don Perro
En ocasiones los viajes al parque nos servían para ir a la Tienda Don Perro de la Castellana y comprarles allí su alimento, medicinas, juguetes y los huesos que tanto les gustan y que les sirven para limpiar sus dientes. En otros momentos nos servía para hacer mercado en el supermercado Luvebras ubicado diagonal al Restaurant Lee Hamilton.  

Otra opción de comida, era al salir del parque. En ocasiones nos íbamos hasta la esquina del McDonalds de la Castellana y comíamos en el carro de venta de Perros Calientes que está ubicado allí, justo donde está la clínica Sanatrix. Esa venta de perros es muy famosa, es de un maracucho que en una ocasión fue entrevistado por Carla Angola cuando tenía su programa de radio en Exitos 99,9 FM. Luego de escuchar esa entrevista sentí ganas de iniciarme en el negocio de los perros calientes, el señor se gana en un día lo que yo como profesora universitaria no me gano en un mes.  En fin… me estoy desviando del cuento. 
Sophy y Stephy comen yogur de Arte Gelato
En otros momentos hacíamos una parada en el Centro San Ignacio para comer helados en Arte Gelato. Allí nos permitían entrar con los perros, me imagino que por ser perros pequeños. Solíamos llevar a Sophy en su bolso y como ella se sentaba, tranquila y de ahí no se movía para nada, no había ningún problema. En realidad, solo llevamos a Sophy que era la única que mantenía un comportamiento ejemplar. Stephy le ladra a todo el mundo, hasta al viento y Walker es demasiado curioso. Él nunca se queda sentado sin moverse.  A Sophy le encantaba comer el yogur de Arte Gelato. 
De manera que las tardes de paseos con los perros eran agradable no solo para ellos sino también para nosotras, además de útiles. Luego, en otro post les contaré sobre los paseos en días de fin de semana. 

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