miércoles, 31 de julio de 2013

Sophy Antonella 22

Sophy Antonella 
(18-11- 2008/18-07-2013)



Sophy Antonella, un poco más

Desde marzo y hasta finales de agosto de 2009 cuando llegó Walker a casa, Sophy disfrutó las bondades de ser la perra única (así como la hija única). Tal como mencioné en otro post, por ser perros de compañía, a ellos no les gusta estar solos. Los primeros días que la dejamos sola, regresamos a casa para encontrar algunos objetos rotos. Esto sucedió, afortunadamente, muy pocas veces. Decidimos que por ser pequeña y ser tan tranquila Rebeca se la llevaría a su trabajo y así fue para siempre, inclusive después de la llegada de Walker. Además de que, bueno, realmente se nos partía el corazón de saberla sola y triste en casa. Algunas veces también fue conmigo a mi trabajo en la universidad.
Un día de trabajo 

Cuando comenzamos a sacarla, a buscar un parque a donde llevarla para que compartiera con otros perros, lo hacíamos los sábados o los domingos. A fin de cargarla más cómoda en los paseos o cuando no fuéramos en carro, compramos un bolso para llevarla. Así, siempre fue muy fácil entrar en los centros comerciales, tiendas, transporte público, en el metro y hasta en restaurantes. Siempre nos las arreglábamos para convencer al portero o Maître de dejarnos entrar con la promesa de que ella no ensuciaría, no haría ruido y nadie la vería. Afortunadamente así sucedía siempre. 
En un restaurante X
Nuestro lugar favorito para ir a comer los domingos era el Restaurante El Coyuco de Los Palos Grandes. Allí venden un pollo que es simplemente riquísimo. Es un pollo jugoso, con buen sabor, nunca está salado y lo sirven tal como uno lo pide. Usualmente lo acompañábamos con un servicio de yuca frita, perfectas, nada grasosas y crujientes,  y una ración de nata que es deliciosa.  Un pollo pare tres, si para tres. La comida favorita de Sophy, además del jamón de pavo, era el pollo. Sophy disfrutaba comer ese pollo y nosotras también. Eso se convirtió en nuestra salida por lo menos una vez al mes.

Durante ese tiempo de ser hija única, Sophy nos acompañaba a todas partes y donde llegaba se convertía en el tema de conversación. Todos querían tocarla y cargarla y hacerle cariños, ella como toda una diva, no le gustaba y adoptaba su actitud de indiferencia, al voltear la cara y/o dar la espalda. 

En la feria internacional del mueble
En marzo de 2009 nos acompañó a la feria internacional del mueble, allí la dejaron hacer de todo, inclusive montarse en los muebles. Es que sinceramente, ella era tan bella que era imposible no querer complacerla y dejarla hacer lo que quisiera, que nunca era nada malo. Ella no buscaba romper las cosas, ni ensuciarlas pues ella siempre estaba limpia y olorosa.  
 
En la feria del libro de Chacao
Posteriormente, en abril del mismo año,  la llevamos a la feria del libro de Chacao.  Allí, pasamos un rato bien agradable entre libros, actores, actrices, escritores, gente famosa pues. También conocimos a una señora que dijo ser criadora de perros Schnauzers, quien al ver a Sophy nos pidió permiso para revisarla y nos habló de su pureza y belleza. Naturalmente, nos ofreció sus perros si decidíamos montar a Sophy. Tiempo después nos la encontramos nuevamente en el Club de Schnauzers. 

Sophy Antonella fue una gran compañera. Ella no era muy cariñosa, de hecho ella solo daba cariño cuando realmente quería. Le encantaba recibir cariño, pero no darlo. Sin embargo, en momentos se fastidiaba de recibir cariño, se levantaba y se bajaba de la cama o de su colchón y/o se alejaba a donde no pudiéramos tocarla. Hasta para eso era exigente, para recibir amor ponía sus límites. Sin duda ella era todo un personaje. 
  


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