(18-11- 2008/18-07-2013)
Sophy Antonella se va…
La razón por la que di un salto
en los relatos y el orden cronológico en la vida de Sophy, Walker y Stephy en
el post anterior sobre los cumpleaños de Zeus y Paco es porque en el año 2011
me enfermé. Estuve hospitalizada durante dos meses, en ese tiempo la actividad
canina desapareció. Desde mediados del mes de abril y hasta junio de ese año no pude ver a mis
perros. Ya casi al final de mi estadía en el hospital, Rebeca pudo llevarme a
los perros al hospital y pude salir un rato a verlos. Durante ese tiempo, los perros salían solo lo
necesario y cuando se podía. Luego de esos dos meses de hospitalización, yo debí
permanecer en reposo por dos meses más. A finales del mes de agosto de ese año Rebeca
se fue a Valencia para iniciar sus estudios universitarios. Los tres perros se
quedaron conmigo, unas semanas más tarde, Sophy comenzó a mostrar un
comportamiento extraño. Ella había dejado de comer, no jugaba y parecía
deprimida. En efecto, Sophy Antonella estaba deprimida. Tenía lo mismo de lo
que había padecido desde que llegó a nuestras vidas. Sophy era adicta a Rebeca.
No me quedó más remedio que
llamar a Rebeca, comentarle lo que estaba sucediendo y pedirle que viniera a
Caracas a buscar a Sophy. En algún momento entre agosto y septiembre, Rebeca
vino a buscar a Sophy y se la llevó para Valencia con ella. Posteriormente,
Rebeca regresaba a Caracas con frecuencia o yo iba a visitarla a Valencia y
podía entonces ver a Sophy. En diciembre
de ese año Rebeca regresó para pasar la navidad y el año nuevo en Caracas y
Sophy regresó a casa por esos días. Al siguiente año 2012, la situación cambió
totalmente. Las visitas y viajes para ver a Sophy se hicieron cada vez más
difíciles. La última vez que la vi fue a principios de diciembre del año 2012
cuando fui a visitarla en Valencia.
El día jueves 18 de julio del año
2013, a las 11:30 de la noche leí en mi teléfono un mensaje que había llegado a
las 9:25 p.m, en el que Rebeca me anunciaba la muerte de Sophy Antonella. Murió
esa noche. Su vida se apagó. No pretendo revelar las circunstancias ni la razón
de su muerte pues no tiene ya ninguna importancia. Solo sé que su muerte me
produjo un gran dolor. Me dejó con una tristeza muy grande, que aún mientras
escribo estas líneas la siento y los ojos se me nublan por las lágrimas.
Haber escrito todas estas
historias sobre Sophy Antonella, aunque hay muchas más, ciertamente hicieron
que aliviara mi pesar, recordar todas las alegrías que nos dio durante sus casi
seis años de vida me hizo muy feliz.
Repasar en mi mente y expresar todas las cosas que vivimos desde su
llegada me hace sentir satisfecha. Sophy Antonella fue una perra muy amada,
consentida y mimada. Sin duda, le dimos una buena vida y saber eso es
suficiente. Si es verdad que existe un cielo a dónde van los perros, ella debe
estar allí. Y sé que en ese cielo, también es la reina, porque Sophy fue una
reina. Sophy Antonella fue y siempre será la reina de mi corazón. Estas
historias han sido escritas con todo el amor por ella y para ella, en su honor.
Siempre te amaré Sophy Antonella, mi hermosa y preciosa Schnauzer miniatura. Gracias
por tantas experiencias, gracias por tantas sonrisas, gracias por tantas
aventuras, gracias por todos los días que nos hiciste felices. Gracias Sophy
Antonella. Hasta siempre…





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