sábado, 20 de julio de 2013

Sophy Antonella 5

Sophy Antonella
(18-11- 2008/18-07-2013)
La barriga

El embarazo

El periodo de gestación en las perras dura más o menos 60 días, es decir, dos meses. Esto puede variar según la situación, las circunstancias y por supuesto que también depende de cada animal. Los primeros treinta días no son nada complicados, el comportamiento es el mismo, el celo llega a su final luego de los 21 días reglamentarios. La perra se comporta de la misma manera, puede jugar saltar, correr, en fin, o bueno, por lo menos con Sophy fue así.  Naturalmente, se debe tener cuidado de que ella no se caiga, se golpee o hago movimientos que puedan resultar peligrosos para su embarazo.

La situación cambia durante los siguientes treinta días. La barriga comienza a crecer, los movimientos de la perra comienzan a ser más lentos, pausados y algo pesados. A Sophy se le notaba que le costaba subir escalones. Ella trataba de correr pero luego de un rato estaba jadeando desesperadamente de cansancio. De manera que dejamos de llevarla al parque para que ella no sintiera necesidad de hacer movimientos bruscos o actividades que la agotaran. Además de que el olor a celo no lo pierden y se imaginaran que con ese olor encima, los perros machos no dejaban de buscarla para olerla e intentar montarla, así que por su tranquilidad  decidimos no sacarla más por un tiempo. 


Obviamente, no podíamos esperar a último momento para adquirir todo lo necesario para que el parto fuese en un lugar agradable y sobre todo cómodo tanto para ella como para los cachorros. Así, compramos mantas y cobijas de algodón para bebés, un colchón para niños de los que usan en las escuelas. Aun así no queríamos que ella estuviese sobre unos cartones o periódico como solía hacerse anteriormente o como lo hacen las perras en la calle. 


Un buen amigo de Rebeca, nos consiguió una caja que solía ser un gabinete de cocina, algo descuidado pero resistente. Este cajón resultó ser ideal para la protección de Sophy y los cachorros. Naturalmente, nuestro lado femenino, sobre todo el de Rebeca, sobresalió y buscamos la manera de limpiarlo, desinfectarlo, esterilizarlo, decorarlo y convertirlo en lo que luego sería un hermosa cuna protectora. 

También compramos  almohadas, cojines, una pera nasal para extraer el líquido de la nariz de los cachorros al nacer y una  bolsa para agua caliente con el fin de mantener a los cachorros calientitos durante las primeras horas posteriores al nacimiento o para cuando Sophy se cansara de estar con ellos o debiera ir a hacer sus necesidades.  Todo estaba listo, solo faltaba que llegara el día del parto.  


Continuará...

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