Sophy Antonella
(18-11-
2008/18-07-2013)
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| La barriga |
El embarazo
El periodo de gestación en las
perras dura más o menos 60 días, es decir, dos meses. Esto puede variar según
la situación, las circunstancias y por supuesto que también depende de cada animal. Los
primeros treinta días no son nada complicados, el comportamiento es el mismo,
el celo llega a su final luego de los 21 días reglamentarios. La perra se
comporta de la misma manera, puede jugar saltar, correr, en fin, o bueno, por
lo menos con Sophy fue así.
Naturalmente, se debe tener cuidado de que ella no se caiga, se golpee o
hago movimientos que puedan resultar peligrosos para su embarazo.
La situación cambia durante los
siguientes treinta días. La barriga comienza a crecer, los movimientos de la
perra comienzan a ser más lentos, pausados y algo pesados. A Sophy se le notaba
que le costaba subir escalones. Ella trataba de correr pero luego de un rato
estaba jadeando desesperadamente de cansancio. De manera que dejamos de
llevarla al parque para que ella no sintiera necesidad de hacer movimientos
bruscos o actividades que la agotaran. Además de que el olor a celo no lo
pierden y se imaginaran que con ese olor encima, los perros machos no dejaban
de buscarla para olerla e intentar montarla, así que por su tranquilidad decidimos no sacarla más por un tiempo.
Obviamente, no podíamos esperar
a último momento para adquirir todo lo necesario para que el parto fuese en un
lugar agradable y sobre todo cómodo tanto para ella como para los cachorros.
Así, compramos mantas y cobijas de algodón para bebés, un colchón para niños de
los que usan en las escuelas. Aun así no queríamos que ella estuviese sobre
unos cartones o periódico como solía hacerse anteriormente o como lo hacen las
perras en la calle.
Un buen amigo de Rebeca, nos consiguió una caja que solía
ser un gabinete de cocina, algo descuidado pero resistente. Este cajón resultó
ser ideal para la protección de Sophy y los cachorros. Naturalmente, nuestro
lado femenino, sobre todo el de Rebeca, sobresalió y buscamos la manera de
limpiarlo, desinfectarlo, esterilizarlo, decorarlo y convertirlo en lo que
luego sería un hermosa cuna protectora.
También compramos almohadas, cojines, una pera nasal para
extraer el líquido de la nariz de los cachorros al nacer y una bolsa para agua caliente con el fin de
mantener a los cachorros calientitos durante las primeras horas posteriores al
nacimiento o para cuando Sophy se cansara de estar con ellos o debiera ir a
hacer sus necesidades. Todo estaba
listo, solo faltaba que llegara el día del parto.
Continuará...
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